El Sansón Español

El “Sansón español” que aplastó solo a cientos de enemigos

“El Sansón de Extremadura”, así fue denominado por sus compañeros Diego García de Paredes, un soldado español famoso por su fuerza y sus múltiples hazañas en combat.

Luchó y sirvió a distintos personajes históricos: desde capitán de la guardia personal del Papa Alejandro VI, cruzado del Cardenal Cisneros, Caballero de la Espuela Dorada al servicio de Carlos V o coronel de infantería de los Reyes Católicos al mando del Gran Capitán.

Fue luchando junto a este último cuando logró, quizá, su mayor gesta conocida, o al menos narrada. A mitad de camino entre la realidad y el mito, durante los prolegómenos de la batalla del Garellano (1503) sucedió una de las mayores gestas registradas por un soldado español.

El Sansón de Extremadura

Ocurrió cuando al plantear una estrategia al Gran Capitán, este le respondió dudando de si dicha propuesta era motivada por el miedo. García de Paredes se tomó el comentario como una afrenta que dañó su orgullo y honor, y se dirigió en un arrebato, montante en mano (una enorme espada mandoble) hacia un puente sobre el río Garellano.

Allí, retó a un destacamento francés de, según narran las crónicas, unos 2.000 hombres. Blandiendo el acero se abalanzó sobre el enemigo que, al solamente poder acometerle en combate singular, fueron cayendo uno tras otro bajo el arrojo del guerrero. Ninguno de los dos bandos daban crédito a lo que veían sus ojos y, finalmente, algunos españoles fueron a reforzarle en el combate y a traerlo al lado español por el enorme peligro que corría su vida. Según varias fuentes, entre muertos a golpe de espada y lanzados al río, cayeron más de 500 franceses aquel día, en el que su fama y valentía, ya admiradas por amigos y enemigos, aumentó en gran medida.

“Con la espada de dos manos que tenía se metió entre ellos, y peleando como un bravo león, empezó de hacer tales pruebas de su persona, que nunca las hicieron mayores en su tiempo Héctor y Julio CésarAlejandro Magno ni otros antiguos valerosos capitanes, pareciendo verdaderamente otro Horacio en su denuedo y animosidad”, relata Hernán Pérez del Pulgar en sus Crónicas del Gran Capitán.

Quizá las dichas cifras estén algo infladas a favor de la heroicidad y la narrativa, pero lo que está claro es que la leyenda de este soldado de fortuna ha sido en parte olvidada y no suficientemente valorada por la selectividad histórica.